La dureza de Sánchez

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Me parece que los independentistas catalanes no le han cogido la “medida” a Pedro Sánchez. De ahí el estupor de algunos cuando le han escuchado afirmar desde la Cadena SER que si tiene que aplicar el artículo 155 de la Constitución lo hará.  Quienes hayan tenido la tentación de pensar que Sánchez es un “blando”, se equivocan. Es un político de “Poder” y por tanto sus actuaciones estarán siempre marcadas por esa premisa. Por eso aceptó los votos de los independentistas para convertirse en presidente a través de una moción de censura, y por eso aplicará el 155 o la Ley de Seguridad Nacional si lo cree necesario porque sabe que los votantes no le perdonaran ninguna ambigüedad ni titubeos.

Una cosa son las convicciones y otra el poder, y los políticos suelen subordinar lo primero a lo segundo Sánchez tiene ambición de poder, ni más ni menos que otros políticos, solo que a él se le nota más por los bandazos que ha dado para estar donde está. Y ahora se ha colocado, o sus asesores le han colocado, en el “centro”, que es donde se ganan las elecciones. La irrupción de Podemos en la escena política llevo a Sánchez a intentar que no se le escaparan votantes hacia la formación de Iglesias y así hubo un momento en que muchos votantes dejaron de “reconocer” al PSOE. Un PSOE que parecía acomplejado ante Iglesias y competía con Podemos por ver quién se hacia con el laurel de campeón de la izquierda.

Pero los errores de Iglesias y la “fuga” de muchos de quienes le acompañaron en Podemos, ha dejado a esta formación un tanto maltrecha. También las encuestas indican que los ciudadanos prefieren que la política transcurra por vías que no terminen con el asalto a los cielos. Así que Sánchez ha colocado al PSOE en el centro-izquierda para acoger a los votantes que habían huido de filas socialistas. Ahí es donde dicen los sociólogos que se va a jugar la partida en estas elecciones. En cualquier caso deberían de bajarse del guindo a quienes aún le caben dudas de que Sánchez no se atreverá a poner en marcha aplicar el articulo 155 en Cataluña. 

La dureza de Sánchez