Vivo o muerto

|

El título sirve lo mismo para pasquines del oeste, respecto a valorar delincuentes, como para profesiones infinitamente más respetables. Un ejemplo: el misionero Miguel Pajares, en paz descanse. Si para su orden monacal, los Hermanos de San Juan, este hombre era importante vivo, por su humanitaria labor en África occidental, ahora que el pobre ha muerto infectado de ébola, también es aprovechable.
A toda orden le viene bien un mártir. Lástima que hayan sido más, pues dos compañeros suyos también han dejado de prestar ayuda al prójimo por fallecimiento. Sin entrar en cualquier valoración que pueda hacerse con los recortes nacionales en sanidad, tiene su importancia que el Ministerio de Exteriores tenga fondos para repatriar españoles con dificultades de salud. Tanta como tenía la antidiplomática y muerta ley de Justicia Universal, que nos protegía en el extranjero de delincuentes. Incluso legales.

 

Vivo o muerto