A rumbo

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Una de las obligaciones morales que tengo con ustedes, y que hacen que esta modesta columna, de cuando en cuando, tenga alguna utilidad práctica, es la de reseñar las novedades literarias que tratan de la mar y los barcos. 
A veces este “deber” va acompañado además de una inmensa alegría, como es el caso,  pues en esta ocasión el protagonista no es otro que mi gran amigo y reputado historiador pontevedrés Lino J. Pazos, que ha puesto a la venta para nuestro deleite un nuevo libro que lleva el sugerente título A Rumbo. A. López-Cía Trasatlántica.
Reconozco que soy un enamorado de los libros, hasta tal punto que considero que es, desde el punto de vista intelectual (claro), una de las cosas más bonitas que puede hacer el hombre. Cuando salieron estos horrorosos dispositivos llamados e-book temí que el libro físico desapareciera para siempre en poco tiempo. Afortunadamente parece que tras la novedad, el lector vuelve a sentir necesidad por lo clásico, y buena prueba de ello es el aumento de las ventas.
Y es que, para las personas como yo, tener entre las manos un libro nuevo es una experiencia verdaderamente especial. Tiene parte de ritual y parte de sensorial. Primero hay que encontrar un hueco para ir a nuestra librería preferida, luego buscar entre las novedades y descartar los que por una u otra razón, no nos interesan, para dar finalmente con el que “tiene buena pinta”, tomándolo en nuestras manos y a la vez que sentimos su textura y examinamos su cubierta con atención; y por fin, ¡oh mágico momento!, abrirlo y notar, a la vez que leemos su índice, el inconfundible olor a imprenta que logra atenuar nuestra ansiedad. 
Pero volvamos a la brillante obra de Lino... según él mismo la definió el pasado mes de agosto: “[…] abarca las tres épocas de la naviera, desde su fundación por Antonio López, con aportaciones inéditas sobre el General Armero, pasando por la constitución de la Trasatlántica, hasta ingresar en el INI y su disolución.” O dicho de otra manera, toda la historia de la celebérrima compañía.
Gran formato, tapa dura, papel de calidad, texto riguroso y atractiva portada…¡qué más podemos pedir! Enhorabuena viejo amigo, sé que te ha llevado muchos años hacerlo, pero el esfuerzo, créeme, ha merecido la pena.
 

A rumbo