CUESTIÓN DE COINCIDENCIAS

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El mundo entero se ha enterado de que los jugadores del Madrid no tragan a Mourinho después de que Sara Carbonero, quien como alguien dijo, comparte tubo de pasta de dientes con Casillas, lo expresase. Todos los periodistas deportivos de este país, desde las rutilantes estrellas hasta los manzanillos más humildes, habían asegurado que eso era así, pero fue la particular relación que mantienen Sara Carbonero y el capitán blanco lo que sirvió para confirmar lo que todos sabían y que el club desmintió con vehemencia.

Evidentemente Sara Carbonero no tiene por qué renunciar a su relación con Casillas, pero también es cierto que todo lo que diga será interpretado de un modo muy diferente a lo que digan otros periodistas deportivos.

Algo similar es lo que pasa con Vázquez Taín, juez a tiempo completo y escritor en horas libres, a quien no se le ocurrió nada mejor que hacer un libro con el robo del códice Calixtino como tema central. Justo a él, que llevo la investigación del caso, ya le podrían haber inspirado las musas un asunto diferente con el que bautizarse en la literatura. Y es que ya en las imágenes filtradas de su interrogatorio al electricista bibliofilo no quedaba demasiado bien. A un juez uno se lo imagina precisamente eso, justo. Lo de la retranca y las bromas con el acusado debería evitarlas pues en una sala de vistas, como en la radio, la ironía es algo muy difícil de percibir.

También, sin lugar a dudas, es una casualidad de que la gran mayoría de los colocados por Baltar padre en la Diputación de Ourense sean afiliados del PP. Ya sucedió en aquellas oposiciones en las que se demostró a las claras la prominencia intelectual de los hijos de los altos cargos populares. Gracias a su privilegiado cerebro obtuvieron las mejores notas.

Por ello, es perfectamente normal que, siendo un partido en el que abunda tanto listo, sean también los que copan los puestos de trabajo, ya sean de ingeniero o de bedel, que para todo sirven.

Y coincidencias son también que un ministro se cite a solas y en su coche oficial con un empresario de dudoso pelaje que acaba imputado. Y con él un parlamentario del PP y un exconselleiro del BNG.

Y cosa del azar será que el alcalde del pueblo en el que opera la mafia rusa tenga la costumbre de veranear en Moscú, o que las administraciones se dieran de bofetadas por adjudicar concursos a la fundación de Urdangarín, o que después de poner a caer de un burro a Pilar Rojo por vetar la entrada de público al Parlamento, la oposición cuele a unos cuantos “invitados” y que tengan que ser desalojados a los tres minutos. Todo es coincidencia... ¿o no?

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