La falta de congruencia

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PABLO, antes Pablo Manuel, “Viva la Gente” Iglesias no es tipo fácil de entender. Eso no significa que Tania Sánchez, en sus tiempos, e Irene Montero, en la actualidad, sean mujeres extrañas –que a lo mejor sí lo son, quién sabe–, con una capacidad de raciocinio tan limitada o tan extraordinaria que o no le entiendan nada o se lo entiendan todo y se queden colgadas de ese intelecto –lo importante no es lo de fuera, evidentemente–. El caso es que el propio Iglesias demuestra cada dos por tres lo difícil que es seguir sus procesos mentales. Hace una temporada, botó foguetes para celebrar las mofas a Irene Villa en las redes sociales; su ciberejército se sumó a la fiesta y montaron una orgía de despreciables risas. Ahora, en cambio, ha desenvainado la espada para cortar la cabeza de quien utilice internet para meterse con la tuitera Cassandra Vera, condenada por hacer chistes sobre Carrero Blanco. El líder de Podemos pide incluso penas para quienes se cachondeen de ella. Muy congruente, desde luego.

La falta de congruencia