La dura vida del entrenador de fútbol

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LA felicidad dura poco en la casa del pobre. Parece que fue ayer cuando el entrenador del Deportivo, Pepe Mel, salvó aquella bola de partido con la victoria frente al Getafe y, de nuevo, su puesto vuelve a estar en las manos (mejor dicho, en los pies) de sus jugadores. Los blanquiazules se la vuelven a jugar mañana frente al Eibar en un encuentro que, en caso de no ofrecer un buen resultado, podría suponer la destitución del entrenador. De nada sirven las reafirmaciones que llegan desde la directiva. Ya se sabe que si la pelotita se empeña en no entrar, la primera cabeza que rueda es la del preparador. Y. en A Coruña, el hacha ya está afilada. FOTO: Pepe Mel | aec

 

La dura vida del entrenador de fútbol