El Teatro Renacimiento, un espectáculo indecoroso

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esde la época de la Ilustración Ferrol fue una ciudad que contó con una importante afición al teatro. Durante los siglos XVIII y XIX proliferaron en nuestra urbe las actuaciones públicas de compañías de teatro ambulante. En lo que se refiere a los teatros instalados de forma permanente en el barrio de la Magdalena, el primero fue el Teatro Settaro  inaugurado el año 1769, obra del empresario musical Nicolás Settaro, natural de Nápoles.
Incendiado este primer teatro el año 1807, a lo largo del siglo XIX se construyeron en el barrio de la Magdalena otros edificios para representaciones dramáticas y espectáculos musicales como el Teatro Circo, el Principal, el Filarmónico y el Romea, hasta llegar al Teatro New England, que abrió sus puertas el año 1906, instalado donde hoy se encuentra el edificio de Correos y Telégrafos.
Como caso especial destaca el Teatro Jofre, cuyas primera piedra se colocó el año 1872 bajo la dirección del arquitecto Faustino Domínguez. Tras la paralización de las obras, el patrocinio del emigrante Joaquín Jofre permitió la continuación de su construcción el año 1890, inaugurándose el año 1892. El año 1908 comenzó a funcionar también como cine. Dotado una espléndida acústica y una hermosa decoración interior, el año 1921 una intervención de Rodolfo Ucha le proveyó de una nueva fachada y un pórtico de estilo modernista.
El año 1994 pasó a propiedad municipal, sufriendo una remodelación por parte del arquitecto Rafael Baltar que le instaló una discutible galería-mirador en el lado sur del edificio, siendo reinaugurado el año 2006. Mientras que los elementos ornamentales que formaban parte de lo que fue el interesante museo ambulante del Teatro Jofre, siguen abandonados en un almacén del vecino ayuntamiento de Narón, el teatro va sufriendo diversos altibajos en su programación, que, en estos últimos meses, mejor dicho años, ofrece sensible falta de interés. 
Un triste caso es el del Teatro Renacimiento, el Rena para los ferrolanos, construido el año 1919 por el arquitecto coruñés Eduardo Rodríguez-Losada en la calle del Sol, dentro del solar que anteriormente ocupaba el Teatro Romea, que había sido cerrado el año 1915. Con un aforo de casi 800 espectadores, el Teatro Rena estuvo alternando desde sus comienzos la presentación de espectáculos teatrales, de variedades y musicales con sesiones de cine, cerrando definitivamente sus puertas el año 1989.
Se trata de uno de los edificios más importantes de la arquitectura ferrolana del siglo XIX. Es una obra de cierto interés artístico y monumental, encuadrable dentro del Eclecticismo con diversas influencias de otros estilos, entre ellos el Modernismo, y con variadas inspiraciones formalistas. Destruido por un incendio el año 1991, en teoría se encuentra incluido dentro del Plan Especial de Protección y Rehabilitación (PEPRI) del barrio de la Magdalena, estando protegido como edificio singular desde el año 2010.
Hoy en día la destrozada estructura del Teatro Rena que todavía queda en pie muestra, como detalle poco corriente en la arquitectura gallega, la presencia de un conjunto de vistosos azulejos. Se trata de un alicatado de estilo neorenacentista con una serie de adornos de personajes mitológicos de atlantes y grutescos, de cierto sabor andaluz, predominando los tonos amarillos, azules y blancos, tanto en su fachada como en el derruido vestíbulo. 
Propiedad de una empresa constructora privada, se ha pensado en diversas soluciones para posibilitar su rehabilitación, siendo una de las la más recientes la interesante propuesta de conversión del derruido edificio en una biblioteca infantil, para uso de los numerosos colegios y escuelas de sus cercanías. Mientras tanto sigue arrastrando su vergonzoso descuido, que incluso se hace visible en la vegetación selvática que hoy lo envuelve.
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El Teatro Renacimiento, un espectáculo indecoroso