IMPUTADO NO ES CULPABLE

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Hace unos días se dio a conocer el veredicto en el juicio contra el Alcalde de Cabanas. El popular Germán Castrillón estaba acusado de desobediencia por no haber ejecutado las sentencias recaídas en dos de las fases del conocido como Edificio O Penso. Unas alturas declaradas ilegales por exceder lo estipulado en las normas subsidiarias de Cabanas y que se levantaron durante el mandato de la socialista Modesta Anca. Hablando en plata, un buen marrón para Castrillón que se las he tenido que ingeniar para encontrar la financiación necesaria para acometer una obra que dejará lastradas las arcas municipales y que también ha tenido que lidiar con unos propietarios que en su justo derecho reclamaban una adecuada indemnización. El caso es que Germán Castrillón fue a juicio y ahora el resultado es que se le declara inocente. Me consta que la sentencia ha supuesto un gran alivio para Castrillón. El popular estaba convencido de haber hecho todo lo que estaba en su mano para conseguir ejecutar unas sentencias que se arrastran desde hace muchos años y que desde luego no son fáciles de llevar a cabo. Además muchos han sido los que han insistido en pedir la cabeza del Alcalde, sobre todo desde la oposición que consideraba que no podía ejercer su cargo por estar acusado primero y luego imputado. Si Castrillón les hubiera hecho caso hace mucho que hubiera dimitido. Y ahora con la sentencia en la mano me pregunto ¿Estos que tanto se rasgaban las vestiduras le devolverían el cargo demostrada ahora su inocencia? No es difícil imaginar que la respuesta. Es cierto que muchos políticos han abusado de la confianza de los electores. Las acusaciones de corrupción salpican a unos y a otros. Los procesos se acumulan y la impresión general que existe es la de que todo el mundo está enfangado de una u otra forma. Todo esto ha llevado a proclamas que muchas veces rayan en la exageración. Los imputados son señalados como apestados y se olvida la presunción de inocencia. Antes de Germán ha habido otros casos más en los que los imputados al final demostraron que no eran culpables de aquello que se les acusaba. Algunos tuvieron que dimitir por las presiones y otros aguantaron el chaparrón. Lo que pasa es que a los que se les llenaba la boca pidiendo dimisiones luego no tienen la decencia de entonar el mea culpa y se apuntan al siguiente linchamiento. 
 

IMPUTADO NO ES CULPABLE