No se fían de Irene Montero

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Seguro que cuando Irene Montero se supo al frente del Ministerio de Igualdad lo último que se imaginaba es que iba a tener al feminismo en contra en menos de un año. Cualquiera que se acerque al sector descubre que no es lo mismo creer en la igualdad entre hombres y mujeres desde su casa y librando pequeñas batallas cotidianas que formar parte de un activismo que pese a tener una denominación común se divide en tantas facciones que por momentos parece imposible que pueda dar un paso sin tropezar. Y en ese avispero creyó la ministra que iba a poder entrar y salir sin un aguijonazo. Nada más lejos. Hasta tal punto que un cambio de nombre ha provocado una tormenta. El Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades pasará a llamarse Instituto de las Mujeres y prácticamente nadie en el feminismo lo ha entendido como algo positivo. Irene Montero no está en racha. 

No se fían de Irene Montero