El desenfreno de la naturaleza en Galicia

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Galicia tiene algo especial. Será por la lluvia, por el clima o por el aire, pero, sea por lo que sea, la realidad es que en esta tierra crece la hierba hasta en los arcenes asfaltados de la autopista, y ni el vinagre mareante ni los insecticidas menos progres son capaces de poner coto al desenfreno de la naturaleza. Tanto es así que la Xunta ya ha abierto el plazo para que los percebeiros autorizados que lo deseen se apunten para explotar los nuevos caladeros que se han generado en las rocas de la escollera del puerto exterior coruñés. Resulta que, además, los ejemplares que allí se dan, debido a la bravura con la que las olas golpean los diques, son de una calidad excepcional. A lo peor hay que ir montando diques por toda la costa para tener más materia que exportar.

El desenfreno de la naturaleza en Galicia