Una voceira de cine

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ANA Pontón, el rostro humano del Beneguai, aprovechó la campaña de las autonómicas para probarse como panadera en Sarria. Fue en busca de votos a casa y visitó su panadería “de toda la vida”, donde se puso del lado de dentro del mostrador y despachó algunas barras, empanada e incluso tarta de manzana. Las malas lenguas afirmaron que se estaba preparando para el día siguiente de las elecciones, pero la cosa salió bien y no tuvo que cambiar el escaño polo forno. Sin embargo, la voceira nacionalista no se fía de lo que le pueda deparar el futuro y sigue experimentando, porque tampoco es cosa de pasarse a En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué. Ahora le ha dado por el cine y se ha estrenado detrás de la cámara con un corto sobre las mujeres del sector rural que se proyectó en el Chanfaina Lab de San Sadurniño. Habrá que someter la cinta al juicio de Pumares, porque a lo mejor la lanza a los Goya como candidata a la mejor película de habla no castellana.

Una voceira de cine