Los reyes malos

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Yes que, como aquí ya tenemos banco malo, no vinieron los Reyes de Oriente de toda la vida, ni los Magos de Benedicto, que son siete y del Betis, sino que llegaron los reyes malos cabalgando en los cuatro caballos del Apocalipsis.

Parada y fonda en Galicia, la comunidad donde más creció el desempleo y paseo al trote por A Coruña, la ciudad campeona mundial en el aumento del paro.

Y todo esto en el país donde la pensión media por comunidades autónomas es –junto con la extremeña– la más baja de toda España, que ya tiene una media nacional bastante “cativa” (800 euros) y pierde en comparación con los servicios que tienen en más de la mitad del Estado.

Y además de todo esto nos encontramos, a la mañana siguiente de Reyes, con otro regalo envenenado: la nueva “ristra” de políticos –desde Compostela hasta Ourense– que llevan al país hasta el liderato en corrupción, prevaricación, etc.

Y mientras el desempleo desangra Galicia, la Xunta cuelga sus reclamos por las paredes con mensajes como “Llevamos la tecnología a Singapur”, que necesita de una respuesta: ¿Y por qué no se quedan aquí los técnicos, los investigadores, los mejor preparados de nuestra juventud? Pues porque únicamente encuentran en la emigración su futuro y, ay, su presente con un salario por medio.

Aquí, los Reyes Magos nos dejaron cianuro, pues se quieren llevar el oro que guarda la naturaleza en una parroquia de la Costa da Morte, condenada a morir bajo el riesgo de lo que los ecologistas llaman “el Aznalcóllar de Galicia”.

Así que aquí el oro no acaba al pie de una cuna sino en el extranjero de fuera…¿Denunciarlo? ¿Para qué? El denunciado, condenado e inhabilitado exalcalde de Ares, que hizo trampa en el censo para ganar las elecciones, continúa como concejal ante el asombro del vecindario y las carcajadas del Partido Popular, el mismo partido de Baltar, protagonista de conocidas historias de caciquismo durante dos siglos, que el fiscal denuncia,

Y así, siguen cabalgando en el poder, estos modernos jinetes del paro, el hambre, la corrupción, la desvergüenza.

¿Acierta Beiras cuando les acusa de terroristas de la democracia?

Los reyes malos