El café y el pitillo, fuera del horario

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se ve que entre los miembros del sistema judicial también rechina eso de tener un compañero al que es más fácil buscar envuelto en una nube de humo de tabaco en la entrada del edificio que en su puesto de trabajo. O, versión alternativa, vaso en mano, con pinta de intentar batir un récord de ingesta de café en un día. Quizá por eso la Audiencia Nacional respalda que las empresas obliguen a sus empleados a fichar cuando hacen pausas para estas actividades y así no se cuenten estos descansos como horas trabajadas. Y aunque la reacción natural es indignarse con la protección a la patronal explotadora, que levante la mano el que no conoce a alguien que aprovecha los descansos para ir a hacer la compra y hasta para pasarse por las rebajas. Ya solo queda controlar lo de las redes sociales en horario laboral y casi tendremos jornadas de trabajo en las que lo que más se haga sea trabajar.

El café y el pitillo, fuera del horario