Penúltima bofetada

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Ferrol se ha visto agredido con una nueva bofetada recibida de la Comisión europea en funciones dando carpetazo a la pretensión de contar con el dique flotante que, según muchos, podría ser la solución a la crisis de construcción naval que venimos padeciendo  desde los años ochenta. Ferrol, por su condición de ciudad dependiente del Estado, sufrió siempre en sus carnes los avatares de esta condición, pero nunca como en los últimos tiempos. El veto a la construcción civil, la reciente caída en la realización de nuevos buques de guerra, la marcha de la flota, la desaparición del servicio militar, todo ello unido a sus efectos consiguientes colaterales, nos han llevado a una situación agónica social y económicamente hablando, agravada aún más por este portazo de Bruselas. Como carecemos –¡qué mala suerte hemos tenido!– de buenos gestores, así nos ha lucido el pelo  y nos seguirá luciendo, porque esta bofetada no es la última. Creo que sólo nos queda rezar si es que vale.

 

Penúltima bofetada