La cuna de la moda

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alicia es tierra de valientes apocados por la buena educación, de hombres y mujeres hechos a sí mismos en una esquina de un mapa cualquiera, de espíritus guerreros por incansables luchas contra ciertos elementos, de gente agradecida por miedo a perderlo todo, de listos que parecen tontos y de seres que activan su imaginación envueltos por la belleza de un paisaje inspirador.
Nuestra tierra, destila una riqueza por los cuatro costados que somos incapaces de calcular y de valorar… Porque los gallegos somos así: cautos y desconfiados por los palos recibidos por parte de otros que, valiendo menos, nos obligaron a creer en una supremacía tan necesaria para ellos como inexistente para nosotros… y de aquellos polvos vienen estos lodos.Concretamente en la comunidad gallega se entremezcla el buen gusto generalizado con la innovación en el sector de la moda. Su industria textil, basada en un gigante  conocido en el mundo entero y motor económico de España; además de generar miles de puestos de trabajo, produce en nuestra tierra efectos colaterales que provocan la creación de infinidad de empresas que, o surten a Goliat, o se proveen a sí mismas de ideas y de utopías como que todo está por hacer y todo es posible… Y lo cierto es que, al observar el crecimiento y desarrollo de “la leyenda”, es fácil pensar en llegar a vivir de una pasión que, además de negocio, es cultura e imagen.   
A pesar de que por aquí es frecuente que nadie sea profeta en su tierra, ellos rompieron los tópicos aquí y allá, logrando que pasásemos de ocultar unos diseños que democratizaban la moda a zancadas, a presumir de los mismos... Algo sin precedentes en una época en la que la clase media se hacía la ropa en casa, al tiempo que ciertos diseñadores de renombre del textil gallego aunaban sus fuerzas bajo el exitoso distintivo de “Galicia Moda”.
Galicia no hace moda, Galicia es moda… Y esa es la idea que hay que exportar. Para ello, los primeros que tenemos que creer en ello somos los propios gallegos, que todavía y tendemos a pensar que lo de fuera es aún mejor. Debemos adquirir la seguridad que en otra época nos permitimos arrebatar y apoyar así a las empresas creadas por estos lares. En esta tierra, en general, se hacen bien las cosas y- concretamente en moda-, se hacen mejor que mejor, por lo que deberíamos comprar aquí todo lo posible de aquí.
El lucir una prenda nacida en Galicia, tanto de diseñadores consagrados como emergentes, debería tratarse de un orgullo y privilegio. No resulta muy inteligente buscar más allá lo que los demás buscan aquí… Caer en esa trampa, nos acerca bastante al calificativo peyorativo con el que, a los pobladores de esta comunidad, nos ridiculizaban hace años en ciertos programas de humor trasnochado.  

La cuna de la moda