Responsabilidad medioambiental

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Durante el paseo habitual por la playa veo como un señor recoge varios plásticos y botes de bebidas refrescantes que encuentra tirados sobre la fina arena blanca. Era la prueba que, minutos antes, había dejado una familia que merendaba en la misma, con sus hijos pequeños, y en vez de recoger los plásticos y botes los dejaron en la arena; seguro que en su propia finca o vivienda particular los deposita en el contenedor correspondiente.

La carencia de educación medioambiental en demasiadas personas queda de manifiesto, cada día, en numerosos lugares públicos y que todos podemos ver, bien en parques, calles peatonales, playas, montes, etc. Cigarillos, botes y botellas de plástico y cristal, restos de comida, bolsas de plástico y un largo etcétera de productos y artículos, nada respetuosos con el medio ambiente, los podemos encontrar cuando paseamos por cualquiera de esos lugares.

Las buenas prácticas y costumbres respetuosas con el entrono natural se hacen cada vez más necesarias si queremos tener un futuro sostenible y que está a nuestro alcance. Aquel señor no tiene ninguna obligación de recoger los desperdicios que dejan otras personas irresponsables; simplemente lo hace, de manera voluntaria, ya que lo motiva su sentido de la responsabilidad y de mejorar y proteger el medio ambiente para contribuir a una mejor calidad de vida de todos nosotros y de futuras generaciones.

 

Responsabilidad medioambiental