Esa maquinita indeseable pero necesaria

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Que somos esclavos del tiempo, eso nadie lo duda, bueno mejor dicho somos esclavos del reloj, y digo esto porque en las más de las  situaciones que vivimos no hay necesidad ninguna de saber qué hora es en cada momento y sin embargo aun siendo conscientes de ello estamos pendientes de las agujas del susodicho como si nos fuese la vida en ello.

Recuerdo, supongo que a día de hoy alguno quedará, pero pocos, cuando nuestros padres, bueno yo mismo también lo practiqué, cuando quitarse el reloj para acostarse a dormir era tan normal como la acción, por otra parte  necesaria, de darle cuerda a la “maquinita” cada mañana, so pena de quedarnos a medio día sin saber en qué momento horario nos encontrábamos, lo cual posiblemente nos podía deparar algún disgusto, llegar tarde a una cita, o cualquier otra cosa por el estilo.

El caso es que estaba yo enfrascado en recordar los puntos de nuestro entorno inmediato susceptibles de darnos una vueltecita por ellos y desde allí contemplar las bellezas naturales que nos rodean, disfrutando de las maravillosas vistas que se pueden observar a poco que te propongas hacerlo, y que por cierto hablando de relojes, en este caso no tendría ninguna importancia la hora que fuese; amanecer, mediodía, puesta de sol o incluso de noche, el resultado sería siempre el mismo y no tendría ninguna importancia la hora elegida para disfrutas de alguna de las maravillosas panorámicas que podemos contemplar en nuestro entorno y es más el tiempo se nos irá sin darnos cuenta contemplando tanta belleza.

Hay en nuestra comarca una larga lista de miradores y parajes naturales que por su situación, altitud y entorno son merecedores de reseñar como tales en una guía al efecto, lo malo, siempre las cosas tienen un lado malo, es que nadie se preocupa de hacer una relación de los mismos para conocimiento y disfrute de los posibles interesados en conocerlos, bien sea como una forma de relax, o haciendo deporte, o senderismo, o como una forma más de pasar el tiempo, ese que el reloj se empeña en marcarnos pero que en estos casos debemos, casi es obligado, prescindir de él. 

La lista podría hacerse interminable pero voy a citar algunos de estos parajes que destacan por sus peculiaridades, los más de ellos situados bordeando la costa Ártabra o en el interior de sus rías. Tenemos en ambos márgenes de la ría ferrolana lugares dignos de conocer aunque algunos estén casi o totalmente inaccesibles por el abandono a que están sometidos, ya que la maleza impide el acceso a los mismos, razón por la que la mayoría de ellos son desconocidos para los ferrolanos y para los visitantes.

Comenzando por el lado Sur de la ría, allí mismo, en la Punta del Segaño está, en completo estado de abandono, la que fue una batería de costa cuyas construcciones semi soterradas, túneles, pasadizos y otras dependencias que datan de 1901 son dignas de visitar aún estando ruinosas. No muy lejos, monte arriba la Batería de La Bailadora desde donde podemos disfrutar de la mejor panorámica de Ferrol y su ría así como los pueblos y núcleos urbanos que integran su área metropolitana. Podemos contemplar allí mismo, en bastante buen estado de conservación del que fue Monasterio de Santa Catalina, en la parroquia de Chanteiro perteneciente esta al vecino ayuntamiento de Ares.

Continuando con nuestra ruta, iremos monte abajo para dirigirnos a Mugardos, pero antes debemos pararnos a contemplar el Castillo de La Palma y, muy cerquita, casi tocándose, el faro que también lleva ese nombre, luego aun sin querer hemos de estar pendientes del reloj, otra vez el reloj, para que nos dé tiempo a visitar Mugardos y de paso disfrutar de una buena comida o merienda degustando el manjar por excelencia que esta Real Villa nos ofrece, el Pulpo a la Mugardesa, manjar donde los haya.

El tiempo, otra vez su medidor, el reloj, seguramente nos impida, estando ya en Fene, ir a contemplar otra de las magnificas panorámicas que se pueden ver de nuestra ría desde el incomparable marco del Coto do Rey,  Neda a continuación y ahora es el Coto de Ancos el que requiere ser visitado y contemplar toda la grandeza de nuestra ría, esta vez con la desembocadura del Río Jubia en primer plano , Ferrol como centro neurálgico de toda la bisbarra y por fin al fondo la boca de la ría, estrangulada por el puerto exterior entre El Segaño y Prioriño.

En otra ocasión que, como hoy, no nos veamos limitados por las horas, y podamos prescindir de esa maquinita indeseable pero necesaria, será el momento de conocer la margen Norte de la ría con sus encantos, que también los tiene.

Esa maquinita indeseable pero necesaria