Libertad de prensa

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La concesión del premio Pulitzer al Washington Post, por destapar mentiras de Donald Trump acerca de sus obras de caridad, y a la Asociación de Periodistas Internacionales por la publicación de los Papeles de Panamá, ampliamente difundidos  en varios continentes, es un golpe de badajo en la campana de la libertad de prensa, y que sordos de la política oigan su tañido. 
Ya está bien que delincan apoyados en sus cargos, cuando exigen a los ciudadanos que cumplan con sus impuestos que exprimen sus salarios, mientras ellos y los ricos se la pasan en muchos casos por las ingles, y evaden, aun teniendo ventajas impositivas de las que carecemos los mortales de a pié. 
Con el Pulitzer, queda claro que la libertad de prensa es fundamental para apuntalar la maltratada democracia, mientras hay cabrones que se dedican a legislar para que no se puedan decir ni llamar a las cosas por su nombre. Las mordazas también se rompen con los dientes.

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