UN CIERTO OPTIMISMO ECONÓMICO

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Decimos de Mariano Rajoy. Pero el ministro de Guindos no le anda a la zaga. No es que, también a su juicio,  estas Navidades no vayan a ser las primeras de la recuperación o que la crisis no sea historia del pasado, como proclama el presidente del Gobierno. Es que, a decir del titular de Economía, los diecisiete millones de personas que han mantenido su empleo han perdido el miedo a quedarse sin trabajo. Demasiado me parece.  
La verdad es que tanto uno como otro vienen predicando desde hace algún tiempo la sensible mejora de la economía española. De hecho, ya en el último debate sobre el estado de la nación –febrero del año pasado-  el primero de ellos señaló que habíamos “cruzado el cabo de Hornos”, uno de los parajes, como se sabe, más procelosos para la navegación,  en referencia metafórica a que lo peor de la crisis había pasado.
La verdad es también que tanto uno como otro predican un poco en el desierto. Porque aunque reconozcan que las secuelas de la crisis siguen ahí y que la recuperación no será completa hasta que llegue a cada hogar y a cada persona, casi todo el mundo les niega el pan y la sal.  
Se crea empleo, sí, pero es precario. Y así sucesivamente. Todo tiene su pega y su ángulo negativo, que es lo que destacan el ciudadano de a pie, la oposición política y los aledaños sindicales y mediáticos.
No se termina de entender –o no se quiere entender– que para que la recuperación llegue a la economía real es preciso que los grandes indicadores se  hayan  previamente recobrado. Aquélla es consecuencia de esto. Y en el camino se está, aunque todo lleve su tiempo.
De esta forma, cada día nos trae una referencia esperanzadora: la prima de riesgo ha bajado de los cien puntos básicos por primera vez desde mayo de 2010; por primera vez desde 2007 se ha creado empleo neto; también por primera vez desde el comienzo de la crisis la economía ha cerrado 2014 con una tasa interanual positiva de PIB, con lo que se llevarán siete trimestres consecutivos de crecimiento. Y todo ello ha permitido al Tesoro ofrecer a los inversores los intereses más bajos de nuestra historia al emitir sus referencias y colocar casi 136.700 millones a lo largo del año recién terminado.
Es más que comprensible, pues, que el Gobierno haga hincapié en este conjunto de datos. En primer lugar, porque si no lo hace él no lo hace nadie. En segundo término porque son verdad. Y finalmente porque como dijo el padre del milagro alemán, Ludwig Erhard, la economía es un realidad un 50 por ciento de psicología.

UN CIERTO OPTIMISMO ECONÓMICO