VALLAS Y LUPAS

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La justicia, ciega como es, ha terminado por ver que las llamadas cínicamente devoluciones en caliente son en realidad expulsiones ilegales del territorio español y que efectuadas por miembros de las fuerzas de seguridad se convierten en presunto delito. La justicia ha tardado cierto tiempo en ver lo que para el resto de ciudadanos es más que evidente. Pero lo fundamental es el comportamiento deshumanizado hasta la náusea de quienes niegan no ya el derecho a una vida mejor, sino los más elementales derechos humanos a quienes se juegan la vida por tratar de alcanzarla. Esas personas que atraviesan desiertos, mares, suben vallas con cuchillas y lo hacen desprovistos de todo, tienen el derecho inalienable a buscar la felicidad. Lo malo de verdad es que hay quienes les niegan ese derecho, que son insensibles hacia esa realidad, y cuando son autoridades esa negación se convierte en ignominia: claro que, sin lupa, puede que no hayan leído ni un renglón de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

 

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