El viernes me tiene negra

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En España, a veces, parecemos tontos. No sé si estas cosas ocurren en otros lugares como consecuencia de la globalización o si sólo toca en nuestro terreno ibérico, pero ya estoy un poco mosca. Estos días, como habrán podido comprobar por ustedes mismos, no hay comercio que se precie que no tenga en su escaparate un cartel anunciando bajadas de precio por el black friday. 
Se supone que estos descuentos deberían de durar un solo día, es decir, el “viernes negro”. Pero aquí hay tiendas que lo alargan una semana o incluso un mes. Yo tengo una amiga que a los dieciséis años, como era muy listiña, le concedieron una beca y se marchó un año a estudiar a EEUU. 
Así que de tradiciones yankis sabe un rato largo y me explicó el origen de esto y su aplicación, que no tiene nada que ver con lo que hacemos aquí. Resulta que el cuarto jueves de noviembre se celebra acción de gracias y al día siguiente, viernes, es el conocido black friday. Lo que hacen el jueves es cenar el mítico pavo bien tempranito, allá sobre las seis de la tarde, y luego quedarse de sobremesa en familia hasta la noche, sobre las once, momento en el que salen de casa para hacer cola en la tienda que más les interesa comprar, cuando abran a las doce en punto. 
Hay gente que a la una de la madrugada ha salido con un ojo a la virulé por pelearse con el vecino por una televisión de 70 pulgadas. Menudos son allí. Parece ser que los descuentos son brutales, no como las cuatro parralladas que nos intentan colar aquí, haciendo rebaja sobre un precio previamente hinchado. Que ojo, me parece hasta lógico que en España no tengamos esa cultura de descuento en este día, pero entonces, ¿por qué no pasamos de hacer esta copia barata –nunca mejor dicho– que es un remedo bastante bochornoso? Es de señalar, como decía antes, que hay gente que lo alarga un mes sin preguntar si puede, ni nada. ¡Un mes! No tiene sentido que algo que hace referencia a un día concreto, de una semana en concreto, de un mes en concreto, lo extendamos el tiempo que a nosotros nos parezca, sin ningún tipo de filtro ni coherencia. 
Además, puestos a hacer el inútil de esta manera, por favor, que alguien me invite a comer pavo relleno. Las cosas, si se hacen, se hacen bien. Éa. 

El viernes me tiene negra