El 26-J y lo que España se juega

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Los que reivindicaban el grupo parlamentario propio, convendrán conmigo que  a Galicia le puede resultar mucho más útil contar con un presidente gallego en la Moncloa, que agrupar cinco diputados  gallegos en un mismo despacho del Congreso de los Diputados. Lo primero ha sido últil para Galicia, y ahí está la inversión en el AVE gallego para demostrarlo. Lo segundo puede resultar más lucrativo para el partido que lo propone y que lo defienda. Otra cosa es que su matriz, Podemos no esté dispuesta a tolerar el más mínimo movimiento dentro de sus marcas blancas. Ahora que nos enfrentamos a la repetición de la elecciones del 20-D, conviene analizar lo sucedido desde esa fecha hasta hoy, y señalar con claridad quienes han sido los responsables de la situación de parálisis en la que se encuentra nuestro país. La oferta de diálogo del Partido Popular ha sido clara desde el primer momento. Construir un gran pacto de gobierno entre los partidos constitucionalistas que blindase a recuperación económica y la creación de empleo. Finalmente no fue posible, tras aquel “no es no, que parte del no, no entiende el señor Rajoy” que pronunció hasta en siete ocasiones el señor Sánchez, tan obsesionado con ser presidente del gobierno a pesar de haber perdido las elecciones, con el peor resultado de la historia del partido socialista. A su lado, Podemos y sus confluencias (yo diría divergencias) empeñados en conseguir la Vicepresidencia del gobienro, el ministerio de Defensa, el de Interior, el control de CNI y de los medios de comunicación públicos. Todo, siguiendo el mandato de las acampadas del 15-M. Atrás quedó aquello de la gente del común y todo eso. Y del otro lado Ciudadanos, o mejor dicho Ciudadano. Que después de haber pedido el voto a los votantes del centro y centro-derecha, pasado el 20-D decidió traicionar a su propio electorado y entregar todos esos apoyos al proyecto de Pedro Sánchez. En definitiva, han sido cinco meses en los que cada cual se ha retratado frente a su propio espejo. Cinco meses de forzada jornada de reflexión que permiten apelar ahora al voto responsable para evitar que España siga siendo la risa de toda Europa, y desterrar el fantasma de un posible gobierno podemita. Eso es lo que se decide el 26J, ahora ya se sabe lo que cada cual representa, y lo que España se juega ese domingo.
 

El 26-J y lo que España se juega