La ministra que empinaba un poco el codo

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AIDA Hadzialic era, a sus 29 años, la ministra sueca de Educación Superior y Formación Profesional –menuda concisión si se compara con las rimbombantes denominaciones del nomenclátor mareante–, regresaba a casa después de una cena y se encontró con un control de alcoholemia. Dio una tasa de 0,2 miligramos de alcohol en sangre, o sea, como si hubiese tomado una caña, y ya no es ministra; ella misma ha presentado la dimisión. Fraga cerró miles de actos nocturnos con una queimada y nunca tuvo problemas. ¡Ay del guardia civil que pusiese a soplar a don Manuel!

La ministra que empinaba un poco el codo