El mundo de Mariano

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Rajoy en estado puro. Saca pecho gracias al descalabro de una buena parte de la ciudadanía –los parados, los dependientes, los que no pueden hacer frente al copago, los que ven reducidos sus derechos cívicos y los que ya no tienen derecho social alguno: ni techo, ni comida, ni salud– y pasa por encima de la corrupción que envuelve a su partido, de norte a sur, este a oeste, desde Génova, en Madrid, hasta Baleares o Valencia.
Sigue desgranando su canción, una letra que sus escribanos le pasan sin rigor alguno, mientras realmente en España (Juan Laborda, dixit) se padece la mayor precarización del factor trabajo de nuestra historia democrática. Y el economista acompaña su afirmación con cifras; se han perdido este año cuatro millones de horas de trabajo mientras hay ciento veintitantos mil ocupados más. Gente que, cobrando menos, tiene que laborar más. Es, resumiendo, la devaluación del proletario que, a mayor problema, tiene más impuestos (directos e indirectos) y sufre un recorte en los servicios básicos. La deuda externa neta de España (otra vez nos hacemos eco de las estadísticas  no de las profecías) alcanza el récord histórico de 1,021 billones, lo que avecina una nueva crisis de la balanza de pagos y, por consiguiente, una amenaza a la economía española.
Y es que ¿en qué mundo vive Mariano? Seguramente en el de Alierta, uno de los beneficiados de la venta a cachos de la corona española, que ahora blinda su plan de pensiones con una aportación de 35,5 millones de euros. Eso en un país donde las pensiones son las más raquíticas de Europa.
Y, por si fuera poco, sube la luz un 18% (viene a ser entre 6 y 8 euros más) con lo que ¡incluso! Espe tendrá problemas para pagar la calefacción.
En este otro mundo pecador, la Xunta concede ayudas que no llegan a cuatrocientos euros al mes y exige a los receptores que ni pidan limosna, se prostituyan o anden sin corbata. Y me pregunto: ¿qué le pedirá a los colegios concertados, a los que Feijóo les da el maná en forma de subvenciones, cuestionadas por los tribunales? ¿Que no pequen contra el sexto mandamiento
El mundo de Rajoy es el de un registrador (él) que ganó –lo explica internet en la página los genoveses– millones compatibilizando el chollo con cargos políticos durante cuarenta años.

El mundo de Mariano