El sobrinísimo se apunta al sacho y a la aguillada

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Ao fillo do fillo do muiñeiro; para sus amigos, Rafa; para sus rivales, Cuiña, y para sus conciudadanos de Lalín, el alcalde, reconocido de manera unánime como el regidor más retranqueiro do mundo enteiro, aún va a tener que ir al compoñedor para que le arregle el cuerpo, porque se le tuvo que desencanjar, y no digamos la mandíbula, con el bolo que protagonizó en su pueblo Gonzalo “El sobrinísimo” Caballero. La gira electoral llevó al secretario general de la franquicia enxebre del PSOE a la capital de las terras do Deza y le estalló la vena ruralista. No sabía si cantar “Sementar sementarei” o si gritar “Ramón, o Fertimón”. Claro, es lo que ocurre cuando un urbanita piensa que lo sabe todo del campo porque es capaz de comprar una lechuga en el súper. Hasta está convencido de que encontrará una aguja en un pajar. El caso es que allí, en Lalín, proclamó que un gobierno socialista es la mejor garantía para el sector rural. Como Pedro “La sonrisa” Sánchez le dé una agillada y un sacho y le encomiende los asuntos agrarios... aún acaba obligando a que  se plante césped artificial en las zonas de pasto das vacas marelas.

El sobrinísimo se apunta al sacho y a la aguillada