LOS CUATRO CABALLOS DESBOCADOS DE LA APOCACRISIS

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El verano es época apropiada para retomar viejas lecturas. Acabo de releer “Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis”, una novela de Blasco Ibáñez ambientada en Francia durante la primera guerra mundial, que narra la historia de dos familias enfrentadas dentro de los campos de batalla de una Europa rota. El título se toma de un episodio del “Apocalipsis”, libro bíblico atribuido a San Juan, donde cuatro caballos (negro, blanco, rojo y bayo), sirven de cabalgadura a otros tantos jinetes representando la guerra, la victoria, el hambre y la muerte. Se trata de una alegoría simbólica de los sucesos que llevarán a la destrucción final del mundo.   
Se me antoja que ahora, y en este país, la versión actual sería la de “Los Cuatro Caballos Desbocados de la ApocaCrisis”, representados por los Poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Bancario; es decir, los profesionales más desprestigiados de la nación: políticos, jueces y banqueros, en el orden que el lector prefiera. Aunque tal vez el nombre más apropiado del último citado sería el de Poder Económico para incluir también a las indecentes compañías eléctricas y suministradoras de hidrocarburos.
Desde el año 2008, España, y con ella las naciones occidentales están inmersas en la mayor crisis económica y social de los últimos setenta y cinco años, hecho contrastable al ver en la calle como la crisis afecta a amplios sectores de la población. Se comprende el nivel de crispación ciudadana ante un gobierno ineficaz que en estos dos años no ha sabido gestionar la crisis. Pero me pregunto por qué tanto protesta actual estuvo cobardemente callada los ocho años anteriores, ante la ineptitud de otro gobierno con un auténtico inútil al frente que, con sus medidas y gastos desmesurados (gastos a los que, todo hay que decirlo, se apuntaron las diferentes administraciones de todo signo) nos llevó a una crisis que, además, no quiso reconocer.   
Mientras tanto el propio Jefe del Estado, horriblemente mal aconsejado por su gabinete y el propio gobierno, está perdiendo el reconocido prestigio que tenía en todo el mundo, al dedicarse a la caza de elefantes en Bostwana, de osos en Rusia y de algún otro tipo de piezas de caza menor, sin la mínima discreción.  A mi avanzada edad estoy empezando a sentir vergüenza de vivir en un país donde pasan éstas y muchas más y peores cosas.   
Son muchos los signos desalentadores que se ven: una juventud escéptica como la actual que presume de pertenecer a una generación que vive de sus padres y que dice que pasará directamente a vivir de sus hijos; unas personas mayores que tienen que dejar su merecido descanso en asilos y residencias para poder ayudar con sus pensiones a esos ruines hijos que en su día los encerraron allí, y encima les cobran el peaje de cuidar a sus nietos; unos jóvenes que dejaron de estudiar para cobrar los sueldos del ladrillo mientras unos sinvergüenzas de la banca oficial y de la paralegal les ofrecían préstamos para comprar coches de alta gama, y ahora no tienen ni trabajo, ni dinero, ni estudios, ni coche (la generación ni…ni… ni… ni…).
Al tiempo Ferrol está inmerso en otra de sus periódicas crisis. Con una alta tasa de paro, en especial entre la juventud; sin apenas trabajo en unos astilleros poco competitivos; sin noticias del dique flotante y los floteles; sin definir el uso de las instalaciones de Astano; sin lograr la necesaria diversificación industrial, despoblado el centro histórico de comercios y vecinos; con el Patrimonio de la Humanidad reconvertido en Patrimonio de la Eternidad; Ferrol sigue siendo la Ciudad Ensimismada que ni siquiera tuvo la valentía hacer como Vigo: declarar persona no grata a un impresentable ciudadano español, comisario político de la Comunidad Europea. Mientras tanto, vuelve el deprimente y conmovedor espectáculo veraniego de esa pandilla de vagos y mareantes que pretende arreglar Ferrol y se autodenomina el Sanedrín (sic).
En este escenario de la crisis una funesta entidad gallega, NovaGalicia Banco, muestra la peor versión de Galicia con el indecente asunto de las Preferentes. La Caja de Ahorros gallega se ha convertido en el más vergonzoso referente de la Banca dentro del Estado español. Todo el mundo conoce a los millares de Estafados con las Preferentes, pero los políticos basureros de los dos grandes partidos siguen sin reconocer oficialmente que ha habido una Estafa en gran escala y los tenebrosos representantes de la Justicia siguen sin procesar a los miserables Estafadores que todos conocemos muy bien. A los gallegos, cada uno según sus posibilidades, nos cumple tomar medidas, tales como la retirada de cuentas y fondos de una entidad como NovaGalicia Banco, la gran chapuza política gallega, que ha engañado a tantos ciudadanos.
jjburgoa@hotmail.com

LOS CUATRO CABALLOS DESBOCADOS DE LA APOCACRISIS