BRUSELAS, CONTRA NAVANTIA

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Se sabía ya que los acuerdos suscritos por el Gobierno central en 2004 con Bruselas prorrogaban diez años más el veto a la construcción civil en los astilleros públicos Navantia. Ninguna otra factoría ha padecido más esta decisión que la de la antigua Astano. Con un mercado fuertemente restringido, el militar, por los recortes presupuestarios en materia de Defensa, solo el acceso al sector civil convencional permite hoy en día garantizar la actividad. Todavía resta un año para que, si la Comisión Europea no impone otras condiciones y, sobre todo, si el Gobierno español se opone tajantemente a ello, las factorías españolas puedan recuperar este segmento. Lo que ya no es de recibo es que Bruselas impida incluso la inyección económica necesaria para hacer factible el equilibrio entre patrimonio neto y capital social, crucial para un plan de futuro que, por lo que se ve, nos niegan.

BRUSELAS, CONTRA NAVANTIA