Espejo del alma

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Que uno tenga cara de hijoputa, no quiere decir que lo sea. Que tenga cara de santo, tampoco. Si parece más honrado que nadie, no quiere decir que llegue a ser presidente de gobierno. Y si uno dirige la CEOE, no es prueba de que se preocupe, precisamente, de cuidar los derechos de los trabajadores. De hecho, el anterior está en Soto del Real (tras dejar a todos los que trabajaban para él en la puta calle, entre otras cosas), y el actual vicepresidente de la CEOE, Arturo Fernández, debería estarlo por pagar a los suyos con dinero negro.
Pero el sr. Rosell, presidente vivo de la CEOE, es diferente. No me pregunten por qué, no sabría decirlo. Quizá porque tiene cara de buena persona. Aunque eso tampoco prueba que lo sea. Sin embargo, si lo valoramos por sus palabras, respecto a los derechos de los contratos indefinidos, los temporales y los parados, tengo una duda. ¿Le gustaría reinstaurar la esclavitud?

 

Espejo del alma