LA RAZÓN DE LA VIOLENCIA

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La sin razón de la violencia” sería el título políticamente  correcto, pero la mentalidad de las personas es  tan compleja  que, una vez más,  estaríamos engañándonos   a nosotros mismos.
El ser humano es una especie del reino animal y se distingue del resto por poseer  un raciocinio, que lo define como  racional, debido a una inteligencia muy superior. La clave está en cómo se utiliza, en qué dirección, caminos, con que fines.
Cualquier animal mata para alimentarse, territorialidad y miedo o sentimiento de amenaza. El racional  además de matar tortura y se recrea sin aparentes causas en más de un episodio de la Historia.
A raíz de lo sucedido en París todos nos preguntamos como un ser humano puede llegar a ese nivel de barbarie: inmolaciones,  ejecuciones a cuchillo, antorchas vivientes o lanzamientos desde edificios por razón de sus opiniones, sexualidad o credo.
Nuestro ciclo vital lo podríamos resumir en varias  etapas: nacimiento, aprendizaje o desarrollo, vida adulta o madurez, envejecimiento y muerte. 
Esto es el principio de la normalidad de nuestra existencia, pero dependerá siempre del escenario en donde se produzca. Cualquier alteración  en esta cadena suele ocasionar traumas de mayor o menor intensidad que pueden cambiar la Historia.
Pensemos en un escenario, casi idílico, en estos momentos. Pensemos ese ciclo vital de una persona que se desarrolla en un país avanzado cultural y políticamente con un régimen democrático e instituciones  consolidadas lo que implica una  existencia con sus frustraciones pero también alegrías y satisfacciones.
Esta persona nacerá en unas condiciones sanitarias adecuadas , aprenderá cuestiones básicas como empezar a andar, saber comer o donde hacer su necesidades, se le enseñara  a comunicarse y se continuará con una formación hacia la convivencia con sus semejantes basada en una ética natural o religiosa moderada,  que inculca los valores del esfuerzo, el estudio,  conocimiento, igualdad de genero, solidaridad, el trabajo y el  máximo respeto a sus semejantes; tendrá oportunidades de desarrollo personal en su etapa adulta y una vejez y muerte dignas. En estas circunstancias, poco lugar queda para la violencia gratuita.
Cambiemos de escenario y situemos esta existencia en una etapa de crisis económica profunda –esto es clave– y  en un estado con instituciones débiles. Enfoquémonos principalmente en  el aprendizaje y la vida adulta. La falta de oportunidades y convicciones fuertes creará frustración y  el ambiente adecuado para la aparición de minorías con líderes iluminados dispuestos a cambiar el mundo por “su mundo”.
En estas circunstancias pensemos en uno de esos líderes que convence al pueblo de que son una raza superior, la necesidad de un nuevo orden que se debe imponer a las mayorías, incluso rebasando fronteras y eliminando  a otras etnias inferiores y podremos situarnos en la semilla de la Segunda Guerra Mundial.
 En situaciones  parecidas pero a menor escala, pensemos en otro “iluminado” con   ideas semejantes y en este caso su fin sea la segregación de un Estado y la conquista de parte de otro para formar su propio feudo y estaremos ante el asesinato de 829 personas para lograr sus fines. El tiro en la nuca es otra forma de violencia gratuita.
Pongámonos en otras situaciones, pero en este caso sin violencia física. El pequeño líder impone una sola lengua, marginando la de la mayoría, inventa la propia historia de su pueblo  tergiversa la enseñanza durante años e insiste que los vecinos son el enemigo y les roban,  además de que otros territorios les pertenecen y estaremos ante otro tipo de violencia, no física de momento, que divide a su pueblo y fomenta el odio, para crear nuevamente “su propio feudo”
Vayamos ahora a una situación donde además de las circunstancias antes descritas interviene el apostolado de una religión que lleva sus creencias al máximo extremismo y tendremos  las circunstancias abonadas para el actual terrorismo islámico. La sociedad ha avanzado técnicamente pero no humanísticamente, algo seguimos haciendo mal. Mientras no tengamos claro que la clave de la convivencia es la formación del individuo en convicciones firmes; éste podrá ser manipulado y  seguiremos llorando los muertos de New York, Paris, Siria, Libia o los más cercanos del 11 M de Madrid o Bilbao.
“Unos pocos siguen infundiendo miedo en unos muchos” porque la violencia, como todo, tiene una razón: la manipulación del individuo, como masa,  para el interés de una minoría.

LA RAZÓN DE LA VIOLENCIA