La filosofía del mar

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Tienen callos en las manos, el olor de la salitre impregnado en el cuerpo, la cara curtida por el sol, el sufrimiento clavado a su espalda y una mirada pícara que desvela un carácter luchador, dejando al descubierto un alma cargada de bondad y solidaridad. Celosos de lo suyo, guardianes de su pan, son capaces de tirarlo todo por la borda para ayudar al compañero en el momento en el que más lo necesita.
Este es, a grandes rasgos, el carácter de las gentes del mar de Arousa. Se juegan la vida por cuatro almejas, unas pocas navajas o una cesta cargada de pescado. Y también para defender un medio de vida lanzándose al mar con un capacho, una máscara, quien la tenía, y las manos desnudas para arrancar de la superficie la mierda negra que un mal día escupió y vomitó el Prestige por toneladas.
Casi todos ellos son devotos de la Virgen del Carmen y, creyentes o no, le rinden el máximo de sus respetos. Quizá fue la suerte o la fuerza del destino la que movilizó a toda una Armada de pescadores para acudir en auxilio del catamarán que ardió por completo nada más salir del puerto de O Grove con medio centenar de personas a bordo.
Nadie quedó impasible. Ninguno pensó en sí mismo y la respuesta fue unánime. Salieron al mar sin medir riesgos con la única intención de ayudar y salvar la vida de quienes se lanzaron al océano para huir del infierno flotante. Su actuación fue decisiva y hoy todos pueden contar este suceso que pone en evidencia una forma de ser, un modo de vida y un afán solidario que bien merece un reconocimiento público.
Los hombres y las mujeres del mar en Arousa volvieron a dar una lección sabiendo ocupar su lugar en todo momento y por ello la Administración debe tenerlos todavía más en cuenta si cabe a la hora de diseñar las políticas pesqueras o los proyectos que puedan afectar a su actividad.
Una vez más, nos sentimos orgullosos de ellos. Y no solo eso, también agradecidos. Gracias, Alfonso. Gracias por tu determinación, que ha sido la de todos los que dejasteis todo para lanzaros al averno y mostrarnos como realmente sois, con vuestros defectos y vuestras virtudes, unas virtudes que salvan vidas.

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