Ferrol no se lo merece

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VVuelve Ferrolterra a manifestarse con coraje. De día o de noche, con pancartas o velas los trabajadores del naval salieron de nuevo a la calle, con los rostros quebrados por la “Negra Sombra” de una ciudad carente, desde hace tres larguísimos años, de regidor que la defienda. Frente a miles de personas de diferentes ideologías sumadas todas al esfuerzo común de ganar el presente para salvar el futuro, unidas a los trabajadores en su desesperación contra la incomprensible pasividad de quienes nos negaron el dique flotante, los contratos con Pemex y la esperanza de los gaseros, el Presidente de la Mancomunidad de todos decidió irse a Madrid sólo con los suyos.
La falta de liderazgo de Rey Varela para enfrentarse a los problemas de nuestro naval roza ya el esperpento. Cuando aún podían evitarse muchos males, prefirió engañarnos con una inefable comisión de seguimiento en una terrible, cobarde e irresponsable huida hacia la nada.
Y una vez llegado el desastre, llevando a su ciudad al abismo y a sus vecinos a la catástrofe, pretende recuperar la dignidad perdida con una pose de niño cabreado en un espectáculo para la galería, tan frívolo como lamentable, que no se merecen los miles de ferrolterranos que ya perdieron sus puestos de trabajo. No da más de sí el alcalde del paripé. El alcalde de todos que solo se pone al frente de las manifestaciones de los suyos. El alcalde que esquiva las movilizaciones que por carta dice apoyar. El alcalde que insulta a los sindicatos, que llevan defendiendo el naval y a sus trabajadores décadas, crecido y envalentonado por la lejanía de la tierra a la que debiera servir y nunca vender. Que salga a la Plaza de Armas a gritar “dónde están que no se ven Comisiones y UGT” si se atreve. El alcalde al que la gallardía le desaparece al llegar a su tierra donde ni está, ni se le ve ni se le espera.
Un alcalde que, ante una situación de emergencia para su ciudad, pasa el bochorno de no conseguir una entrevista con Rajoy o Montoro, cuando resulta que militan en su propio partido, ya lo dice todo. Porque un alcalde que prefiere venir con las manos vacías, la cabeza baja y la prepotencia acostumbrada, tejiendo nuevos ardides para desviar la opinión pública de su propia incompetencia, Ferrol no se lo merece.

Ferrol no se lo merece