En vísperas

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Faltan doce días y once noches para que se resuelva el problema. Y mientras aquí todos hablan de Venezuela, en Europa – Alemania y otros países que le bailan el agua–, muestran su malestar con Bruselas por no sancionar las trampas de Rajoy. Y mientras el paro espera que el sol de esta España “diferente” y las estadísticas recojan nuevos trabajadores, temporales como el verano y mal pagados como otros tantos miles de compañeros, las estadísticas nos confirman que las desigualdades perduran, las diferencias de salarios pueden alcanzar de media 96 veces más que sus trabajadores. 
Además estos privilegiados suman millones (dicen que seiscientos) en pensiones y, otras “gracias” como la ingeniería financiera que bendice el gobierno. En la Bolsa hay cien personas que cobran más de un millón. Y si dejamos aparte la economía –ya la usan y abusan desde el Gobierno con el altavoz de sus compañeros de viaje– nos encontramos con otros problemas: todos los colegios profesionales de jueces y fiscales, conservadores y progresistas, denuncian que la entrada en vigor de una “ley de punto final” (el nuevo sistema de plazos para la instrucción de los casos) es un auténtico coladero… 
Y si, es el pan nuestro de cada día y a nosotros no nos dan el chorizo, repasamos las últimas noticias sobre corrupción encontramos nuevos casos, más mordidas, otra vez el paso de dinero a una caja B a una fiesta campera que costó cuatro millones y medio a mayor gloria del PP madrileño y las cuentas de Granados donde explica quien daba los cuartos, a cambio de que, y donde se empleaban…
Y aquí tenemos al PP –¡la lista más votada según las encuestas!– con más de medio ciento de encausados, investigados, imputados, en la trena o a la puerta de los juzgados… Ya nos ha dicho Payne (Stanley Payne, historiador, entrevistado en “El País· por José Ángel Rojo) que “los españoles aguantamos mucho”, al repasar nuestra doliente historia a través de un libro sobre Alcalá Zamora, hasta nuestros días, donde los indignados del 15-M, la generación mejor formada, según decían, pide paso a trompicones, para cumplir con lo que amigos y enemigos, les pedían: ocupar las instituciones. 
Es una pelea desigual, pues ya en la anterior confrontación, a pesar de contar con más votos y más diputados que la derecha, quienes pudieron no quisieron. El Roto explicaba en una viñeta: “Antes votaba por lo que esperaba que hicieseis; esta vez votaré por lo que vi que hicisteis”.

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