Ecos corales

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Con apoteosis total –agotados bancos, sillas y oyentes de pie– cerró singladura en la iglesia de jesuitas, bajo la supervisión de Joaquín María de Díos, el XXI encuentro de música coral Fonseca. Albricias, éxito, rataplán triunfal. Gloria amorosa de encuentro y disfrute. Ecos corales propagados al futuro como oasis de paz en tiempos caóticos y desenfrenados. Entrega de figuras – ángel tocando el violín– a participantes y colaboradores. Aplauso nutrido y ruidoso a El Ideal Gallego por su labor divulgadora del evento.
Acompañados al piano por Isabel Romero y con precisa y elocuente dirección de José Luis Vázquez abrieron camino los niños cantores de la Orquesta Sinfónica de Galicia interpretando cinco partituras sacras. Empaste, fuerza, armonía. Bendito, bendito, bendito sea Dios. Voces blancas testimoniando la obra bien hecha alabando a Dios.
Tras los fuertes aplausos y bravos, accedió al palco escénico el coro Sancta María Naris dirigido por una deliciosa I-Hua Chang, que también atendió el piano. “Aleluya”, de Saint Saens; “Ave María”, de Schubert; Morricone con su famoso Cinema Paraíso; “Caricia sobre el océano”, de la película “Los chicos del coro”; un recuerdo para el Mago de Oz y la explosividad del sol acallando las tinieblas del amor contrariado con “Todas las mañanitas” de don Gil de Alcalá. Encanto, seducción, equilibrio. Juventud eterna que sabe adonde va y lo que quiere.
El coro Gaos y su director Fernando López Briones puso broche de oro al certamen. No sólo por las partituras cantadas, sino por la representación de las mismas. “Estrellas” rompiendo la oscuridad con lucerío determinante; una potente Ave María de Rachmaninov, y pasajes con ruido de bastones, copas, bailes, silbidos y protagonistas arrodillados relativos a Asturias, Aragón, Galicia e himno al señor. Conducidos por tan inspirado maestro los tres coros cerraron el acto.

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