España, un gran país

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Más de 78 millones de turistas visitaron España a lo largo de los últimos 11 meses. A falta de los datos de diciembre, dejamos atrás un año espectacular. En ingresos más que el año anterior. Las claves del éxito en el sector turístico son conocidas: España es un país seguro, con buen tiempo, buenas playas, instalaciones hoteleras de primer nivel, cultura y gastronomía muy reputadas, profesionales del sector competentes, precios competitivos y buena predisposición del personal ante el turista. Por decirlo coloquialmente: aquí, los “guiris” se lo pasan bien.
Durante los años de la crisis, el sector turístico tiró del carro y aguantó el puyazo que dejó tocados a otros sectores. A falta de conocer el dato del pasado año, es revelador el balance de ingresos de 2017: 172.900 millones de euros. Un 14 % del PIB. Se dice pronto. En los últimos años, España ha sido el destino preferido del turismo inglés. También de alemanes, franceses y rusos y de miles de chinos. Hemos recibido mucho turismo de “pulsera y gastos pagados”, pero también visitantes de alto poder adquisitivo. Y se está desarrollando el llamado “turismo wellness”, el turismo centrado en la salud.
También se está generalizando otro fenómeno: el alojamiento en pisos particulares. Una tendencia que padecen sobre todo Barcelona o Madrid y que ha dado pie a una polémica con trasfondo político muy crítico en torno a la saturación de visitantes. Pese a todo, el turismo tiene más defensores que detractores. No es una plaga, es una industria que genera miles de puestos de trabajo y beneficios en todos los órdenes. Dicho lo cual, es de sentido común que hay que proteger tanto el medio ambiente como los derechos de los españoles, a quienes la masificación de visitantes en determinados puntos de la costa crea periódicas molestias.
El sector se ha beneficiado del cambio de criterio de muchos europeos a la hora de planear sus vacaciones teniendo en cuenta un elemento esencial: la seguridad. El Mediterráneo atraviesa por serios y diferentes problemas. La guerra de Siria y las amenazas terroristas que afectan a países tradicionalmente receptores de turismo como Egipto o Túnez o los problemas políticos internos de Turquía han influido de manera decisiva a la hora de elegir el lugar para pasar las vacaciones. Miles de europeos han optado por otros destinos como Portugal, Croacia, Italia y, sobre todo, España. Los de fuera lo tienen claro. España es un gran país. Por eso nos visitan por millones.  

España, un gran país