Quo vadis, Europa?

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Pasó lo que pasó y estamos hasta el fondo del FMI (ya saben: el chiringuito que decide nuestra economía mientras llena los bolsillos de sus ejecutivos y reverencia a los países que lo manejan) y estamos hasta los pelos de Zeus que, enamorado de Europa, se la lleva a su pueblo, le hace tres hijos… tal vez por eso, para seguir la tradición ¿? Ahora se nos lleva a los jóvenes más preparados y ¡hasta los futbolistas y entrenadores de más fama!
Tal vez convenga recordar cómo empezó el “lío”: nos traían el becerro de oro (¿o era el toro?) y se llevaron la leche, las viñas, la pesca, la construcción naval.
Reconozcamos que nos vendimos barato y que salió muy caro, pues los dineros de Europa (el pago a lo que se llevaban) lo gastaron nuestros políticos en paseos marítimos, carreteras que no llevaban más que al monte o  para arreglar el puente que da entrada al campo de golf de A Toxa.
Nos metieron el euro (¡bien caro, coño, a 166 pesetas!) que según el diccionario era hijo de Aurora y Astreo y aquí “depuso” el eurito que, consulten el diccionario, fue muerto a manos de Dionisio.
O sea, nos “han matao”.
El euro y su hijo putativo le vino bien a unos, pues el café (de 80 pesetas a 166) y el periódico (de 100 a 166) abrazaron la nueva moneda, mientras los paganos seguimos cobrando en pesetas mermadas con la conversión y con otro nombre.
Después (se acabó la fiesta, dijeron) el FMI nos puso deberes y revisó el gasto social (sanidad, educación, justicia, seguridad, etc.) y teníamos que estilizar la figura, comiendo menos, bajando el sueldo un diez por ciento (el de los trabajadores, no el de los ejecutivos o políticos) para acabar bajándonos los pantalones.
Y todo esto con la colaboración inestimable, imprescindible, de nuestros gobernantes. ¿Recuerdan? Feijóo presumiendo de anticipar los recortes y Mariano con Báez estableciendo barra libre para los empresarios que quieran despedir a los currantes y abriéndose de piernas para que, hasta el año 2018, las firmas europeas que abran aquí su negocio tienen la ley a su lado, y a la policía y los inspectores de trabajo, para convertir este país en su El Dorado. Ahora manda “la señá”, campeona de los minijob, que anuncia más recortes.
¿Dónde vamos Europa?
Un servidor una semana de vacaciones.

Quo vadis, Europa?