El cuarto poder

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Para tener una auténtica democracia, es necesario que los ciudadanos estén muy bien informados. Antes, las noticias se filtraban con criterios profesionales y se presentaban en formatos audiovisuales y de papel, ofreciendo un razonable margen de libre albedrío al ciudadano. Ahora, un número cada vez mayor de personas busca información en unas redes sociales, que no diferencian entre las páginas  profesionales y las que con apariencia de periódicos digitales, tienen como única función la divulgación de noticias falsas para engañar intencionadamente a las personas, reforzar sus prejuicios, distorsionar la realidad y crear peligrosos caldos de cultivo. 
Si es reprobable la censura informativa contra la libertad de expresión, no lo es menos la ausencia de herramientas para bloquear estas fuentes tóxicas, que ya jugaron un importante papel en las pasadas elecciones presidenciales de EEUU.    
 

El cuarto poder