OTRO LADRILLAZO

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Dos noticias, que pueden ser como hermanas siamesas, nos retrotraen a la época del llamado por un colega “insufrible hombre pequeño”, que por decretó declaró que todo el monte (monte, valle, carretera, finca, lo que no se moviera) era edificable, con lo que daba la salida, barra libre, vamos, a la burbuja de la construcción, a la que se unió una prima política (concejales, diputados, etc.) que pasaban por allí y se conoce con el nombre de corrupción urbanística.

Ahora, eso dicen las noticias, la Xunta negocia con el Gobierno para que nos deje, al menos los núcleos marineros como suelo protegido, en los que está prohibida la obra nueva y el feísmo.

En Madrid quieren llenarnos las playas de chiringuitos y sus alrededores de casas, hoteles, lo que sea, para “paliar la crisis de la construcción”

La otra “mala nueva” es que los señores del Gobierno central, siguiendo la política marianista, han decidido revisar de nuevo el monte y poner en valor la doctrina Aznar, aquel señor que fue presidente, por el dedo de Fraga en un congreso y después, lo sé, ratificado por millones de votos.

Ahora en Madrid quieren retomar el asunto, preparar una nueva Ley de Costas y llenarnos las playas de chiringuitos y sus alrededores de casas, hoteles, lo que sea, para “paliar la crisis de la construcción”.

Y es que, dicen los políticos del PP, está muy bien eso de la ecología, pero antes está el parné… y como el primo de Rajoy (el malo, que hay otros primos buenos, y por aquí cerca) tiene demostrado que el calentamiento de la tierra, la desertización y esas pamplinas son cosas de rojos, nenazas o ambas cosas a la vez, llegó el momento de levantar en cada playa un Benidorm y en cada monte una casa rural rodeada, a poder ser, de un campo de golf y un balneario.

La operación está en marcha y se encargan los voceros de la derecha a ir “amansando al personal” con filípicas del tono de “hay que compatibilizar la protección ambiental con la actividad económica y más en tiempos de crisis”, o las opiniones reivindicativas que piden “al igual que otros, aprovechar más el litoral, que tenemos mucho”.

Por si esto fuera poco, el Gobierno renunció a ocupar la presidencia del Programa de Medio Ambiente de la ONU, precisamente en vísperas de una nueva cumbre de la Tierra.

¡Más pistas, imposible!

Otro ladrillazo.

OTRO LADRILLAZO