LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ...

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El tiempo pone a cada uno en su lugar. Sentí enorme tristeza viendo discurrir la huelga general 14-N y subsiguiente manifestación por Los Cantones –alumbrada dos veces contra el Ejecutivo en diez meses–, mientras esos promotores estuvieron callados las dos últimas legislaturas con cinco millones de parados, hecatombe financiera y económica, bajadas de pantalones con ETA, secesión de la patria, instituciones rotas y la utilización sesgada de una nefasta ley de memez histérica.

Desde otra perspectiva circunfleja Franco había creado la Seguridad Social, un retiro asegurado con fondos para las pensiones, la adquisición de pisos familiares, los planes de desarrollo y una honda transformación de la nación a partir de las clases medias. Después vinieron los salvadores. El PSOE con cien años de honradez, los obreros que solo querían ser señoritos. Las CCOO, que abandonaron las barricadas para hacerse con una opípara checa. Con la democracia estaban los demás, totum revolutum, vencedores y vencidos con ánimo de pisotear unos a otros… y como guinda los separatismos decimonónicos, obsoletos e irracionales.

Así nos va. En la reunión en marcha de La Coruña, precedida por sicarios orlados con “verdugos”, no vi banderas españolas ni gallegas. Únicamente unos participantes peleándose contra otros. Patéticos sindicalistas sin fuerza, haciendo ERE para despedir a su gente utilizando los cauces criticados al Gobierno. Ya no son tribu, clan ni horda. Simplemente un enjambre sin colmena. Tal como chilla el barbudo, “revolución”, o promete el barbilampiño al defender “lo nuestro”.

Estos sindicatos, sus liberados, ayudas y subvenciones se marchan sin remedio…

 

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ...