Una tregua en Navidad

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Hace unos años, cuando los aficionados al fútbol se encontraban con Arsenio Iglesias por las calles de A Coruña, muchos le preguntaban por cuestiones relacionadas con el mundo del balón y el mítico entrenador, que hizo grande al Dépor, contestaba siempre con su retranca habitual, elegante en las formas y cargada de sabiduría en el fondo. Pero a veces también se cansaba de tanta pregunta monotemática y entonces replicaba cariñosamente a sus paisanos diciendo: “pero home, non todo vai a ser fútbol”. 

Bueno, pues parafraseando al sabio de Arteixo, que hizo felices a tantos deportivistas, no todo va a ser hablar de la incertidumbre económica o de la crispada y convulsa situación política, con Cataluña acaparando tanto protagonismo que puede desquiciarnos a todos. 

Lo expresó de forma magistral Forges hace unos años en una viñeta en la que dibujó a un paciente que, muy angustiado entonces por la crisis y la agitada vida política del país, acudió a su psiquiatra de cabecera y el galeno, después de escucharle, le recetó como terapia para librarse de sus pesadillas políticas: “deje de pensar y hablar de Cataluña”. 

Es un sabio consejo, tan sabio que si siempre es recomendable, estos días es de obligado cumplimiento. Primero, por el hartazgo que genera el problema sociopolítico catalán que ocupa desde hace años a políticos y jueces, a  medios de comunicación, a tertulianos y a muchos profesionales y amenaza con contagiar a todo el país, Sánchez y Redondo mediante. 

Por tanto, nuestra integridad psíquica requiere dejar de pensar en Cataluña, en la investidura, en la mediocridad e irresponsabilidad de los políticos, en el quijotismo del Tribunal Supremo y en el varapalo del Tribunal Europeo, en la imagen de Puigdemont pavoneándose en el Parlamento de Estrasburgo, en los impuestos que vienen…y en todo lo que se avecina. 

En segundo lugar, porque es Navidad y tenemos que darnos una tregua “aparcando” problemas y preocupaciones para sumarnos a la alegría y felicidad de estos días que  ayer saborearon anticipadamente muchas familias, grupos de vecinos y peñas de amigos agraciados con la lotería. 

Mientras repartían la fortuna, las voces blancas de los niños de San Ildefonso inauguraban oficiosamente estas fiestas entrañables, que tienen su culminación en las  reuniones familiares de las noches mágicas de mañana y de fin de año para compartir los recuerdos del ayer, las alegrías de hoy y recuperar la ilusión y la esperanza en el mañana. 

El poeta mindoniense Noriega Varela calificó estos días como “festas de suave perfume” y toca disfrutarlas. Feliz Navidad.

Una tregua en Navidad