La subida de la luz

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Cada poco tiempo los ciudadanos se encuentran en la prensa diaria temas de lo más variado. Lo que nos alarma y preocupa son aquellos que de alguna manera nos afectan de modo directo, en particular todo lo que tiene que ver con nuestro bienestar en el hogar, algo a lo que nunca nos acostumbraremos es que, nos tomen el pelo con subidas y más subidas de gas, electricidad y carburantes, mientras los sueldos y pensiones menguan. Quienes peor lo tienen son aquellos hogares en los que nada o casi nada entra en metálico para paliar su angustiada situación, estas compañías de servicios son como la “troika”, es decir, la eléctrica de turno te cruje con subidas en los precios de la luz.
¡Todavía más! Si ya casi no se enciende la luz para tratar de pagar menos y con lo poco que se consume, se abona cada vez más en el recibo, las lavadoras se ponen menos en el tiempo entre lavados, los hornos han quedado como un adorno y los pequeños electrodomésticos están arrinconados. Resulta más económico tomar un desayuno en el bar de la esquina que hacerlo en casa y con todo esto en contra, van y suben el precio en el recibo de la luz ¿Hasta cuando?
Si se toma como referencia el precio de enero de 2014 al mismo mes de actual 2015, nos da la escalofriante cifra de que en un año la corriente eléctrica ha subido casi un 20%, no hay salario ni pensión alguna que se haya revalorizado esta abismal subida, que roza casi la usura entorno al oscuro sistema de tarifas y por encima no se acata la sentencia dictada el 23 de octubre de 2014 por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en la que se recoge que los usuarios de la luz y gas tienen que ser informados sobre las referidas subidas antes de su entrada en vigor y no como acontece de ser un hecho consumado. Esto es el dictado de fuerza de las compañías eléctricas y gasistas que campan a sus anchas, avaladas por los ministros de las diversas carteras políticas de estado, quienes están quizás, más pendientes de poder ser llamados a ocupar un puesto en los consejos de administración, cuando dejen sus cargos, algo que debiera por ley estar prohibido, para evitar las colocaciones a través de las llamadas puertas giratorias, cosa que ahora se hace con harta frecuencia ante el escándalo que esto provoca en la sociedad en general, pero al parecer está bien visto en ciertas esferas del poder, lo que contribuye a una especie de corruptela encubierta de dejar hacer, para luego acceder al premio de la colocación, en pago a aquellos servicios prestados en su momento y no por la capacidad intelectual del premiado.

La subida de la luz