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La Universidad española, una vez más, sigue estando cuestionada. Un estudio elaborado por la Fundación BBVA, “Universidad, universitarios y productividad en España”, refleja la ineficacia de los campus, fiel reflejo de la economía española, en productividad y competitividad internacional, lo que suscita dudas sobre su funcionamiento, así como su contribución al desarrollo económico y social.

Es estudio resulta demoledor para el sistema universitario, que ha crecido más en recursos que en resultados. Y aunque los estudios superiores han aportado beneficios privados y sociales, y han contribuido al desarrollo económico, el retorno en términos cuantitativos ha sido menor, ya que la rentabilidad de la inversión en capital humano está limitada por la inoperancia de las instituciones educativas y por las características del tejido productivo que emplea a los titulados. La investigación propone una batería de actuaciones que incluyen redefinir los procesos de financiación para que aporten incentivos al funcionamiento eficiente y orientado a objetivos, así como estímulos al empleo estable de los universitarios mediante la colaboración pública y privada, así como a la investigación aplicada y a la transferencia de tecnología.

La especialización y la competitividad son también medidas decisivas, junto con la excelencia internacional para impulsar los campus. El informe insiste en la necesidad de especialización de estas instituciones en docencia, investigación y transferencia tecnológica, pero también en el impulso de una evaluación de la calidad del personal. También señala el desajuste entre la oferta y la demanda en algunas titulaciones, como Medicina que tiene exceso de demanda de acceso a esta titulación. Tampoco se justifica el exceso de oferta en algunos estudios de humanidades y ciencias experimentales.

Actualmente en España hay 79 universidades (50 públicas y 29 privadas), la mayoría concentradas en Madrid, Cataluña, Andalucía y Comunidad Valenciana, donde estudian 1.650.000 alumnos, que pagan entre 750 y 1.000 euros de media, y de los cuales 267.000 reciben alguna beca o ayuda económica. En las universidades trabajan 110.000 profesores y 60.000 empleados de la administración y servicios.

Una operación matemática revela que hay 15 universitarios por cada profesor. Y 27,5 estudiantes por cada empleado. Queda claro que la Universidad debe especializar a su profesorado para ser más eficiente. Lo que nadie puede predecir son los efectos que se seguirán de la subida de las matrículas universitarias decretada por el Gobierno.

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