Casillas defiende la solidaridad pacífica

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IKER Casillas, aquel portero del Madrid del que se aseguraba que era un espía en el vestuario y después se descubrió que era un topo, porque con frecuencia ni veía los balones que iban hacia su portería, desarrolló una larga carrera vestido de blanco, pese a esos problemas oftalmológicos. Después llegó una prejubilación dorada en Oporto, donde le entró una afición desmedida a Twitter. Afición, además, solidaria, pues al caerle otro vacile en las redes a Karius, el portero del Liverpool, por una nueva cantada, se soliviantó: “¡Dejad en paz al chaval”. Tiene razón, el primero que añora la paz es el propio Karius; no quiere ni que la turben los balones que llegan a su meta.

Casillas defiende la solidaridad pacífica