MAYO

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En cuanto nos dan un motivo, la temperatura lo permite, aunque el espacio esté a medio hacer, como pasa en Canido, todo se engalana y la calle se llena de flores dándole a la dejadez del Concello y su concepto de urbanismo una vitalidad donde la vida triunfa sobre la tristeza, sobre el paro, y la ciudad entra en una catarsis comunitaria, una mezcla de edades, de tapas y cervezas, de bailes que nos hacen salir de nosotros mismos para  someternos a la cura de la comunidad, de lo comunitario; una especie de comunión civil que siempre es más barato que el psiquiatra. Mayo es propicio para alejar todos los fantasmas, para olvidarnos de nosotros, para celebrar la victoria sobre lo que queda. Cualquier espacio debe ser tomado para nuestras celebraciones para cantar que a pesar de todo seguimos aquí, que tenemos una vida a pesar de los políticos. Mayo siempre fue el triunfo de la vida sobre la muerte, el triunfo de la comunidad sobre lo que nos van dejando. Mayo, “que importa a furia do mar” (Zeca Afonso).

 

MAYO