La chulería mal medida de Torra le puede salir muy cara

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La chulería de Quim Torra, admitiendo ante el juez que no retiró la pancarta de los lacitos amarillos (tal y como le había ordenado la Junta Electoral Central) porque no le dio la gana, le puede salir muy cara, no solo a él, sobre quien pesa una sentencia de inhabilitación, sino también a su partido. Y es que la salida del Gobierno catalán de Torra supondría, de forma automática que el vicepresidente se pusiera al frente de la Generalitat. La cuestión es que el vicepresidente es de ERC y  el JxCat (vamos, Puigdemont) no quiere, por nada del mundo, perder el poder que da presidir el ejecutivo catalán, y menos a manos de su mayor enemigo (no nos engañemos, ERC es su auténtico rival de cara a las autonómicas). Ahora solo falta ver si ERC comulga con esa rueda de molino y da un paso al lado. 

La chulería mal medida de Torra le puede salir muy cara