CAZA DE BRUJAS

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La ministra de Empleo, Fátima Báñez, ha creado un buzón en Internet para que la gente denuncie a personas que están cobrando fraudulentamente el desempleo.
Según nos dicen, la finalidad última del buzón de fraude laboral no es otra que la de obtener información ciudadana sobre los distintos incumplimientos de orden social para poder, de esta forma, mejorar la actividad planificada y, por tanto, la eficacia de la actividad realizada por la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en favor de los trabajadores y de las empresas.
El buzón, explican, “distingue claramente” entre la acción de denuncia, que es pública y que debe realizarse con todas las garantías, de la información que pueda facilitarse por los ciudadanos a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social de cara a una posible y ulterior planificación de su actividad investigadora. Pues sí, este es el nuevo invento de la ministra, en su línea de despropósitos.  Y es que esta señora fue nombrada precisamente por eso: por no haber cotizado en su vida y desconocer el mercado laboral.
En este contexto se entiende la medida. Afirma que estas denuncias son habituales en otros organismos, tales como Hacienda, Inspección de Trabajo y Seguridad Social o, incluso, ante la Policía. Pues no, no es así.
Cualquier denuncia en cualquier organismo público nunca es anónima. El denunciante tiene que identificarse. Y esto es así porque, si la denuncia es falsa, el denunciante tendrá que asumir su responsabilidad.
Sin embargo, con denuncias anónimas entramos en una caza de brujas, propiciando particulares vendetas que determinarán inspecciones o sanciones injustas. Claro, ¡como en nuestro país los parados se dedican a defraudar!, lo mejor es que los denuncie el vecino. Sin embargo, esta señora ministra no se plantea a la hora de que los empresarios puedan contratar, bajar o reducir los costes por seguridad social a los trabajadores.
Esta sería una medida que potenciaría, cuando menos, que por las mismas horas  y con el mismo salario se percibiera más, ya que el coste laboral sería menor. Se olvida que  España tiene unas cuotas a la Seguridad Social altísimas en comparación con Europa.
Los costes laborales unitarios incluyen el salario bruto y todos los impuestos laborales, sobre todo las cuotas a la Seguridad Social. Es decir, los costes laborales en España están en la media europea, pero el coste laboral español no es por los salarios de los trabajadores españoles, que cobran una miseria en comparación con Europa, sino por las cuotas a la Seguridad Social. Sin embargo, se proponen denuncias anónimas.  
Eso sí, todas estas cabezas “pensantes” no bajan de los 5.000 euros mensuales. Cualquier comparación resulta odiosa, pero esto mismo se hizo en la posguerra, cuando un vecino denunciaba a otro por rojo.
La denuncia podía ser anónima,  aunque esto era difícil porque no existía el teléfono, pero la persona que acudía a la Guardia Civil no tenía por qué identificarse. De esta manera fueron asesinadas por rojos las que lo eran y las que no. Y como la consigna era esa, las venganzas personales entre vecinos fueron sangrantes.
Por eso, cuando algo puede ser anónimo,  sin que sea posible asumir la responsabilidad por lo hecho, estamos rompiendo lo más sagrado de nuestro llamado Estado de Derecho, ya que la responsabilidad por las acciones está en nuestra Constitución, a excepción del Rey.
Desde el ámbito judicial, ya se considera que “establecer una cultura de la delación y la denuncia anónima en nuestro país es peligroso porque puede derivar en conductas que tengan poco que ver con la intención del Gobierno”.
Efectivamente, esto sólo demuestra la incapacidad de esta señora por intentar resolver los problemas del desempleo. Con esto, además de agitar odios personales, de forma subliminal viene a  decir que el paro es culpa de los ciudadanos que no trabajan legalmente. Es decir que el paro es culpa del parado. Vergonzoso, solo nos falta que se ofrezcan recompensas.
Emma González es abogada

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