LLUVIA DE CONCIERTOS

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Ya empiezan a “llover “conciertos para la temporada primavera-verano, ahuyentando los malos presagios de sequía que, a primeros de año, por aquello de la austeridad y los recortes ennegrecían el panorama musical en directo. Con ellos llegan también los inevitables rumores que animan el cotarro aunque muchas veces esa animación se convierta en “frustración” al quedar todo en agua de borrajas.

Tal vez por eso el IMCE tiene guardado todo un “sorpresón” para el 25 de julio, que suponemos desvelará cuando todo esté atado y bien atado. Muchos de esos rumores proceden de las “agencias de management”, que filtran la disponibilidad de artistas para que empresarios u organismos se interesen por ellos. Los últimos “rumores” hablan de la posibilidad de que The Blues Brothers liderados por el guitarrista Steve Cropper, los Jackson –los tres hermanos de Michael, Marlon, Jackie y Tito Jackson– Billy Idol,uno de los máximas figuras rebeldes de la transición entre punk rock, hard rock y new wave y Stewart Copeland, uno de los mejores baterías de la historia del rock, excomponente de The Police, están “disponibles” para conciertos en Galicia. A lo mejor, alguno de ellos se puede dar una vuelta por aquí. No estaría nada mal.

A lo que íbamos, la predicción de abundante “lluvia de conciertos” en firme para la temporada primavera-verano es segura .Y lo curioso es que algunos de ellos, a los pocos días de su anuncio, ya han despachado un porcentaje elevado de localidades. Lo cual pronostica un lleno. A pesar de la crisis, que la hay y gorda, se “paga” –quien pueda, claro está– por ver lo que interesa.

Ahí está Pablo Alborán, artista revelación, que actuará el 19 de mayo en el Palacio de la Ópera, según informa Cávea Producciones, vendió en una semana 700 entradas, a un precio único de 25 euros. Lenny Kravitz que actuará el 31 de mayo en el Coliseo, va camino de llenar el recinto y la llegada el 6 de junio del canadiense Rufus Wainwright al Palacio de la Ópera tiene visos, dada la calidad del artista, de cubrir el aforo. Sequía por un lado y lluvia de conciertos por otro.

LLUVIA DE CONCIERTOS