Escondiendo fracasos

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el 14 al 16 de Febrero, se celebró en Madrid el Congreso de Laicos patrocinado por la Conferencia Episcopal, y ciertas crónicas cuentan sobre él que había más obispos, curas y monjas que laicos; aunque no es importante, de ser cierto, es muy sintomático y con lectura pocas optimista. 
En mi opinión es un congreso que naciendo en la resaca de las palabras del Papa sobre el Sínodo de la Amazonia y los laicos, necesariamente nace herido de gravedad; y deseo que el final del simposio no afectase la moral de quienes asistieron con la esperanza de que no haber ido a una vulgar y típica puesta en común. Aunque supongo que al oír al sr. Restán, (a quien no lo conozca les diré que es el jefe, desde siempre, del programa El Espejo de la COPE y responsable de contenidos religiosos de la cadena), que es el altavoz de lo que interesa a los obispos y maestro en contradecirse sin rubor, cuando es necesario. No tengo el gusto de conocerlo, pero le he seguido durante años, e imagino que no ha cambiado mucho, e interviniendo además de él, Blázquez, Osoro, etc. me puedo imaginar la tristeza inicial del Congreso y da que pensar que tienen alguna razón, porque nada es malo del todo, los que acabaron desanimados, diciendo bajito: lo de siempre.
Para hacerse una idea, lean el resumen que hace nuestra Diócesis en su Web y que tiene un título tan desafiante como “Retos para nuestra Diócesis a la luz del Congreso de Laicos 2020”. Si lo leen, quizás concluyan en algo parecido a: nada que hacer, o nada se puede hacer. En tal reflexión y análisis (así se subtitula el documento) dice que “Mondoñedo-Ferrol no ha realizado el recorrido de pre-congreso, por estar insertos en otras necesidades” es decir, muy ocupados. Poco que comentar del interés de los responsables de esta Diócesis. Continúa: “La verdad es que parte del trabajo lo habíamos hecho gracias al Congreso de Laicos del año 2012”. Es decir lo hicieron hace ocho años, cuando era obispo Manuel Sánchez Monge. Aquella puesta en común, ya tan lejana, ha servido para la puesta en común de ahora. Y… ¿en el camino? Poco más que decir. Si la mayor parte del trabajo estaba hecho, y el problema sigue igual, o peor que somos menos y más mayores, significa que nada se ha trabajado en nuestra Diócesis sobre ello. Y eso quizás se llame dejación de funciones porque no creo que sea desidia.
El tema de los laicos nunca interesó, en general, a la clase clerical; ahora es solamente una disculpa de fracasos escondidos. Y en nuestra Diócesis, más. 

Escondiendo fracasos