RECORDANDO A TRINIDAD

|

Repasando la producción compositiva de Leonardo Balada (1933) encontramos títulos como “Sinfonía en Negro-Homenaje a Martin Luther King”, “Guernica”, “Torquemada”, “Zapata”, o la que nos ocupa, la interpretada en el concierto de la OSG de este viernes: “Sinfonía de las Penas, nº 6”, dedicada a las víctimas de la Guerra Civil Española. El propio autor subió a escena para explicarnos que él había vivido la Guerra, cuál era la dedicatoria de la partitura y que en el transcurso de la misma aparecían en alternancia el “Himno de Riego” y el “Cara al Sol”. Lo que sigue sin clarificarse es el origen y factura del Himno dedicado al famoso General. Últimamente cobra peso la teoría que lo adjudica al insigne guitarrista oriolano Trinitario Huerta (1800-1874), que hizo carrera militar en las filas revolucionarias de Riego. En esta rivalidad temática pareció ganar el primero de los dos, aunque bien puede ser el reflejo de los hechos que el propio subconsciente de Balada querría haber observado y que nunca pudo ser.

La obra fue muy aplaudida, pues Balada es músico de largo recorrido y contrastada reputación, y su calidad compositiva sobrepasa la propia búsqueda de materiales compositivos, por otro lado fuera de fase y, afortunadamente, obsoletos en el estado actual de cosas.

Momentos después, tras el habitual receso, una obra de gran formato: la “Sinfonía Manfred Op. 58 de Chaikovski. Diseñada en cuatro movimientos, tiene la firma del autor en multitud de detalles, aunque debido a su grandilocuencia metalera, una compulsa obsesión por las constantes repeticiones y los escasos momentos de inspiración melódica –cellos segundo movimiento-, sumados a su excesiva duración, hicieron que esta sinfonía no consiguiera obtener el éxito que suele acompañar a la música de Chaikovski, a pesar de haber sido dirigida por López Cobos.

Aun partiendo del magnífico momento que está acompañando a la OSG, su audición resultó ardua, especialmente el Vivace con spiritu.

Instamos a una nueva programación, porque dada la dificultad que entraña su interpretación, tanto para la orquesta como para el director, creemos que tiene que escucharse más de una vez para entender mejor su sentido.

RECORDANDO A TRINIDAD