Precipitación

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En esto de los estacionamientos en la vía pública somos duchos en Ferrol. La cuestión contrapone peatonalización y tráfico. Y seamos claros: aquí, en esta ciudad, nunca nadie estará satisfecho del todo. Sí cabe, sin embargo, hablar de precipitación en la decisión de prohibir aparcar durante las 24 horas del día en los tramos de la calle Real en los que hasta ahora se hacía. Precipitación porque conlleva una evidente reducción de las plazas de aparcamiento, en especial para los propios vecinos de la vía, sin que se hayan adoptado otras medidas orientadas a habilitar  alternativas. Con el plan de tráfico urbano diseñado por el PP todavía sin ejecutar y la pintura que señalaba las distintas categorías casi desaparecida de bordillos y pavimento –lo que, de llevarse a cabo, supondrá un nuevo coste para las arcas municipales–, al vecino del centro histórico poco más le queda que expresar sus quejas. Y estas, a diferencia de las del gobierno local, no parecen precipitadas.

Precipitación