El disparate ministerial de Montero

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Pablo, antes Pablo Manuel, “Viva la Gente” Iglesias empezó disparando por elevación y le reclamó a Pedro “La sonrisa” Sánchez la Vicepresidencia del Gobierno. Poco a poco fue acougando y en la reciente campaña electoral ya se conformaba con el Ministerio del Interior. Tone Gómez-Reino, su vicario na terra, pidió la cartera de Pesca, solicitud que avalaba con su infancia en el barrio obrero de Riazor, cuando a diario iba a los lorchos a la playa. La primera dama de Podemos, Irene Montero, madre de los dos hijos de Iglesias, de los que él es el padre, insiste en que en el Gobierno entren miembros de los círculos concéntricos o de los satélites que gravitan en torno a esas figuras geométricas. Asegura que hay “valores seguros” para esa responsabilidad y en ese saco mete a Yolanda “la Yoli” Díaz. Al riojano grito de la noche electoral de “Con Rivera no” habría que sumar el de “Con Iglesias tampoco”, porque si la comunista ferrolana es un valor seguro, sería mejor formar un Gobierno desvalorizado. 

El disparate ministerial de Montero